El cerebro se resiente ante la deshidratación

El cerebro se resiente ante la deshidratación. La hidratación es imprescindible para mantener en óptimas condiciones el organismo. La importancia de una correcta ingesta de líquido se debe a que el agua es el principal componente de nuestro cuerpo. En el feto, más del 90% del peso corporal es agua, porcentaje que pasa al 75% en el recién nacido y disminuye hasta un 60% en el adulto y un 50% en el anciano.

Si el aporte de líquido es escaso se incrementa el riesgo de padecer ciertas patologías, tales como estreñimiento o cólicos de riñón, y otras más graves como el cáncer colorrectal  o de vejiga.

Además de todo esto, no hay que dejar de lado que el cerebro también se resiente ante la deshidratación. Algunas de las consecuencias que puede traerle la deshidratación son:

  • Déficit cognitivo que puede provocar fallos en los sistemas de información verbal, visual y espacial de la memoria y en el almacenamiento de la información.
  • Transformaciones electrolíticas en la estructura de las neuronas y en sus comunicaciones neuroquímicas que explicarían la bajada de capacidad de concentración y una disminución de la memoria a corto plazo.
  • Aumento del tiempo de reacción para la toma de decisiones y disminución de la velocidad de procesamiento.

Para evitar todo esto, los expertos recomiendan beber antes de tener sed, porque cuando esta respuesta fisiológica te asalta significa que ya tienes cierto grado de deshidratación. Además del agua, las infusiones, los zumos naturales y caldos ayudan a reponer los electrolitos que se pierden con el sudor.